jueves, 15 de enero de 2009

La zanahoria (primera parte)


La zanahoria cruda es un alimento sano, ligero y adecuado para cualquier edad y condición. Contiene una elevada cantidad de agua, casi el 90%, por cada 100 gramos contiene 40 calorías, 9 hidratos de carbono, 0,3 de grasa y 1,1 de proteínas. Es rica en vitamina A, escasa en sales minerales y rica en cobre.


Pertenece a la familia de las umbelíferas, tiene hojas compuestas, con florecillas blancas y amarillas. La raíz es muy carnosa, de aspecto coniforme y de un vistoso color anaranjado, de consistencia dura y fibrosa y un sabor algo dulce muy agradable. Se puede encontrar en estado silvestre y se cultiva agrícolamente desde hace 5000 años.


Es originaria de Afganistán. La localización de su cultivo pertenece clásicamente al área Mediterránea, existiendo variedades tempranas y tardías, que van de mayo a diciembre. Se desarrolla muy bien en terrenos arenosos y aireados, pero de hecho su cultivo aparece en todos aquellos climas que le son favorables en cualquier lugar del planeta, siendo utilizada universalmente tanto en alimentación humada como animal.


Durante la Edad Media era un alimento frecuente en las mesas de las clases populares, pero nunca aparecía en la mesa de los ricos.


Durante el Renacimiento los italianos la introdujeron en la corte de Francia, donde se la empezó a conocer como una verdura noble. No obstante por entonces la zanahoria tenía un aspecto feo, ya que era de color beige amarillento muy fibrosa. A lo largo de los siglos la zanahoria fue mejorando merced a la creación de nuevas variedades. No fue hasta finales del siglo XIX cuando la zanahoria adquirió su color naranja que hoy conocemos.

Está muy difundida por todo el mundo, y en Europa, sobre todo en países como Bélgica, Italia u Holanda, existiendo múltiples variedades tales como la medio-larga Nantesa, Tamal, Tip-top, roja de Carentan y roja de Flakee.


En España se cultiva prácticamente en toda su geografía, destacando las regiones del centro, tales como Madrid o Toledo, como productoras de productos tardíos, y las regiones del sur, como Cádiz, Córdoba y Granada, como de cosecha más temprana.


A partir de abril aparecen las zanahorias pequeñas, que se venden en manojos, juntos con las matas de hoja pequeñas. Después llegan las zanahorias largas, firmes y crujientes, que también se venden en manojos. Durante el invierno aparecen las zanahorias largas, que sirven para muchas preparaciones. En cualquier época del año, cuanto más naranja sea la zanahoria, mayor es la calidad. Asimismo, cuanto más gruesa sea, mayor es la probabilidad de que sea leñoso.


Las zanahorias pequeñas no deben tener excrecencias y la piel ha de ser lisa, fina y sin manchas. Tienen que estar bien unidas a las hojas.


Las zanahorias de invierno tienen que ser largas y finas para que el corazón no sea muy grande. Si éste es muy grande, debe eliminarlo. Cualquiera que sea su variedad, la zanahoria no debe conservarse en lugares húmedos ni tampoco en el congelador, ni en bolsas de plástico. Se conservan muy bien en una cesta o en una caja de cartón.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un saludo desde Cádiz, te felicito por el blog, con relacion a la zanahoria mirate esto te puede interesar http://sevillaysur.slowfood.es/files/Food/15/ZAHANORIA%20MOR.pdf

cuatro especias dijo...

Buen post informativo.


¿que tal te van las cosas?
Un abrazo

almoraima dijo...

Las zanahorias no son precisamente una de mis hortaliza preferidas. Eso sí, me gusta mucho en crudo. ya sea en zumo, sola o con zumo de manzana, y rallada en la ensalada siempre que sea fresca y no de bote. También le echo una o dos al puchero, a la sopa de verduras y algunos guiso. Pero la prefiero mil veces crudas, a bocados simplemente, como me gustaba mucho de niña.

Anónimo dijo...

¡Hola Gastronomicae!

He abandonado un poco varios blogs que con asiduidad visitaba antes, practicamente no salgo de los blogs asturianos, visitando la web de PEDRO MARTINO he visto que tiene tu link y me he acordado de que fuiste tú el primero que en su día hizo un comentario en mi blog, cuando el blog no era ni blog, era un panfleto informático vaya. Pues eso, que aunque no pase a menudo por falta de tiempo y porque ahora las cosas están como tienen que estar, me explico, ahora no tengo esa ansia devoradora de visitar y leer blogs, pues eso, que un fuerte abrazo, veo que sigues con el blog de maravilla.

Yo el mio lo tengo en cuarentena, ultimamente no tenía tanto tiempo, y si mucho curro, pero seguro que habrá un punto y seguido.

Cuidate.

GUAJE

¡Ah!, el que escribe es un devorador desde niño de las zanahorias, es más, me pelaba unas cuantas crudas y me ponía a ver la tele como si fueran palomitas, me han encantado siempre.

Gastronomicae dijo...

Muchas gracias anónimo de Cádiz por visitar el blog y por el enlace. La zanahoria morada me la trajeron a un restaurante donde trabajaba para ver que tal.

Cuatro especias, en un principio tengo la intención de escribir de vez en cuando sobre esos productos que siempre estan cuando abrimos la nevera. No les prestamos atención a su temporada ni tipo. En la segunda parte pondré las formas básicas de consumo, en la tercera parte recetas sencillas, y en la cuarta parte varias recetas de "alta cocina".

Las cosas van más o menos bien. Yo ando trabajando en un sencillo restaurante, que por horario (normalmente por las tardes) me permite ayudar a mi novia en su nuevo negocio. Ha abierto una pasteleria en Málaga, de modo que intento estar ayudandola todo el tiempo que pueda. Entre esta semana o la que viene escribiré un post de la pastelería para que quien pueda y quiera se pase a probar lo que hace.


Almoraima, a mítambién me encantan desde chico. Crudas y con la piel; las ponía debajo del grifo, las lavaba bien y las secaba con un trapo mientras las retorcia un poco, agrietándolas. ¿La razón? porque a veces me gustaba separar el corazón de la zanahoria (cuando eran más leñosas y se podía, ahora es casi imposible).

Guaje, me alegra mucho leerte de nuevo por aquí. Yo también estoy muy liado y casi no leo otros blogs (y mira que lo echo de menos).

Un abrazo a todos, los que escribis de vez en cuando y los que simplemente me visitais. Gracias.

almoraima dijo...

jejeje. Pues sí, yo me comía la parte de fuera e iba pelando el corazón que era más dulce y lo dejba apara el final