lunes, 17 de diciembre de 2007

CocinArte

No quiero entrar en debate sobre si la cocina es arte o no lo es, para eso ya tenemos otros blogs donde esta abierto el debate, como en Sopas con hondas o en del Diletante. La principal causa del debate viene del trabajo de Ferrán Adriá, quién seguramente sea de los pocos artistas-cocineros del mundo. Vamos a recordar lo que decía sobre el tema en su libro "Los secretos del Bulli".

¿La cocina es un arte? ¿Se puede comparar a Robuchon con Picasso, a Arzak con Kandisky, a Girardet con Miró? Creo que éste es un ejercicio de análisis muy complicado, que yo acabo resolviendo siempre del mismo modo: la cocina es cocina, y nada más.

¿Por qué resultan tan difíciles estas comparaciones? En primer lugar, la cocina se hace para servirla en un establecimiento que se llama restaurante, que tiene que funcionar como negocio independiente del espíritu artístico más o menos alto del cocinero. El punto de contacto entre la cocina y el arte puede radicar en el proceso de creación de los platos, pero de hecho,al igual que en otras facetas del ser humano, la cocina pública combina el arte con la artesanía. En definitiva, repito, la cocina es cocina.

No hay duda de que el arte puede existir en la gastronomía, tanto en el fenómeno de la creación como en el de la percepción de quien recibe el producto. En mi opinión, los verdaderos artistas son los comensales capaces de emocionarse delante de un plato, de transmitir algo muy difícil de plasmar, salvo si se recurre a metáforas o, ¿por qué no? a ocurrencias, como la de un buen amigo andaluz: el arte es sentir frío.

1 comentario:

eldiletante dijo...

No deja de resultar curioso que el cocinero más "artístico" sea también el más racional.